martes, 13 de septiembre de 2011

Maquinario


En toda mi vida he jugado a lo mucho tres juegos de aventuras point and click, no sé si porque simplemente no son lo mío o si porque no he tenido la oportunidad. Pero cuando vi por primera vez imágenes de Machinarium supe que tenía que jugarlo o un dinosaurio ninja vendría a asesinarme. Anden al sitio del juego picándole a la imagen para que entiendan lo que digo.


Empecé a jugarlo hace dos semanas, no he avanzado casi nada porque lo juego en intermitencias muy pequeñas y muy distanciadas. Es que no sé cómo jugarlo. No que no entienda el procedimiento para avanzar, o que el gameplay sea difícil de entender. Es que, éticamente y emocionalmente no sé cómo jugarlo. Sí sí, me clavo mucho con estas cosas, pero qué puedo decir, así soy.
Al menos lo explicaré.


Emocionalmente. Yo tiendo a relacionar mucho la atmósfera y el género del juego con los sentimientos y los antojos. De esta forma, al saber qué tipo de sentimientos activa determinado juego, puedo saber más acertadamente de qué tengo ganas de jugar.

A veces uno se siente agitado, excitado, intenso. A veces uno quiere jugar algo con un ritmo rápido, acción, satisfacción inmediata.

A veces uno se siente contemplativo, sensible. A veces uno quiere jugar algo transmitivo, significativo.


Las veces que he jugado Machinarium han sido cortas porque me pongo muy ansioso. La naturaleza del género, de estar pique y pique a ver qué pasa, parece activar un cosquilleo que no puedo ignorar. Una picazón que no me deja quedarme quieto en mi asiento, que no me deja estar tranquilo y analizar la situación en paz.

No estoy seguro por qué me pasa esto, he jugado docenas de juegos de estrategia, de puzle, RPG. Sé que tengo la paciencia y la paz espiritual (oi nomás) necesaria, pero en Machinarium nomás no.

Se me ocurrió que sería buena idea jugarlo mientras comparto mi atención con otra actividad. Pero aquí viene el otro adverbio: Éticamente:

Escuchar música o algún podcast me vino a la mente, pero al hacerlo dejaría de escuchar los efectos sonoros y la música del juego. Cambiaría totalmente la cosa: seguro todos han leído un libro mientras oyen música, saben que a menos de que el libro te tenga absolutamente enganchado, la música alterará ligeramente tu percepción de lo que lees. Me viene a la mente una película de humor negro en cuya delicada construción traza la línea entre lo que es trágico y lo que es gracioso.

Así que me cuestiono mucho esa opción. Otra opción es jugarlo mientras como, pero maniobrarme entre computadora y comida no es una buena idea cuando le quiero poner especial atención a alguna de las dos. Por otra parte, tomar algo caliente suena bien. Un chocolate caliente o un té. Parece que esa es la solución, mas no puedo estar tomando algo siempre que quiera jugar ¿o sí?

Algo que noté el otro día es que jugarlo mientras alguien más observa funciona. Por obvias razones no me puedo fiar de este método.


Pensar en estarle faltando al respeto al juego que juego es algo que noséporquéchingados siempre tengo en mente, sé que está de qué pedo contigo, güey, pero qué le va uno a hacer.


Iré a comprar una caja de galletas y una de té.



2 comentarios:

Alejandro Godínez dijo...

Aún no entiendo dónde mete esa mopa

El pato Bonavides dijo...

me quedé en el segundo escenario jaja. Muy buen blog che! Me gustó en particular el posteo sobre los gráficos de los videojuegos