Mostrando entradas con la etiqueta Machinarium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Machinarium. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de enero de 2013

Sondtracks #1: Machinarium

Lo que más me gusta del soundtrack de Machinarium es que pareciera que fue creado dentro del juego. No para el juego, sino hecho dentro del universo del juego, por entes que viven en él. Muy probablemente por ellos:


El soundtrack completo está lleno de sonidos metálicos y mecánicos, pero nunca estériles ni secos. Bien decía aquel chiste: Alguien conmovido al jugar Machinarium se preguntaba -¿Cómo es que un robot puede tener un corazón oro? Oh, espera, el oro es un metal.-
Eso, que esté hecho de circuitos y engranes no significa que no pueda tener alma.

Bajenlo de aquí:
http://www.mediafire.com/?li9roe948phgkt7

O aquí:
http://thepiratebay.se/torrent/5231646/Machinarium_-_Soundtrack_[flac]___EP

Y ya si son chidos, retribuyan a los creadores (que son independientes) comprando el juego.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La paradoja de la dificultad

Dos páginas de la guía incluida
La semana pasada acabé Machinarium (sigo jugando Super Mario Galaxy). El final no es nada espectacular, me recordó el final de Doukutsu Monogatari [Cave Story] pero con menos melancolía, en sí el juego no tiene tanta potencia sentimental como su increíble dirección artística nos haría creer.
Lo que sí me dejó meditabundo mientras veía la congelada pantalla final es la insatisfacción personal que sentí. No porque crea que el juego no valió la pena, me atacó un arrepentimiento diferente.

¿Nunca han acabado un juego basándose en una guía? O ¿nunca han revisado cómo pasar determinada sección porque nomás no logran decifrarla? Al menos una vez ¿no? Ahora ¿alguna vez se arrepentido por hacerlo?

Hoy en día, en plena revolución digital, nuestra paciencia es más poca, nuestra ansiedad se desata con facilidad. En los ochentas y noventas cuando uno no lograba pasar determinada parte en un juego no le quedaba de otra más que seguir pensando cómo hacerlo, a lo mejor preguntarlo a un conocido que ya había acabo el juego, o bien tener la suerte de encontrar una revista que trajera la ayuda necesaria. En pleno 2011 todos sabemos que en la red abundan walkthroughs, trucos y secretos en general. Entonces, cuando uno se atora no titubea mucho en considerar agarrar la computadora más cercana y consultar la forma desatorarse.

Esta es una guerra invisible de voluntad. Todos queremos obtener la satisfacción de atravesar un juego de principio a fin armados solamente con ingenio y habilidad, el problema es que queremos hacerlo a el ritmo que nosotros decidamos, sin tener que pararnos por ratos o semanas con determinada sección en la cabeza antes de lograr conquistarla.

Es muy gracioso además, como un nivel complicado desata nuestras más contradictorias creencias.
Estás jugando, te trabas, piensas, sigues trabado, intentas, sigues trabado, despotricas, sigues trababo. Es justo en este instante cuando el sentimiento paradójico ataca. Es en este momento en el que piensas que el juego es absurdamente difícil, que está mal diseñado, que no pinchen mamen con sus jaladas. Quizá es la manera en que nuestro subconsciente justifica tu mediocridad, también justifica poner pausa mientras vas a la computadora a apoyarte en la sabiduría ajeana.

Ese candado fue el que me derrotó
Lees cómo, te das cuenta lo simple que era, te das topes, suspiras, vuelves y lo pasas. El problema es que el fantasma del arrepentimiento no te soltará nunca, desearías haberte exigido más, sabes que tenías la capacidad de lograrlo, sabes qué superpoderoso te habrías sentido. Pero no fue así, joteaste y nada cambiará eso.


En Machinarium todo este embrollo aplica más rápidamente dado que el juego mismo trae una guía de sí mismo. Para acceder únicamente a la correspondiente del segmento en el que estás necesitas pasar un minijuego, de esa manera uno lo piensa dos veces antes de rendirse y recurrir a esta ayuda. Toda la méndiga paradoja me sucedió varias veces con la susodicha guía, ya que está incluida uno puede considerar que no es trampa y el sentimiento de autotraición puede achicarse. Por suerte.
El problema es que requerí al internet dos veces para acabar Machinarium (lo sé, soy vil). No me arrepiento de una de esas dos veces porque era acerca de un acertijo musical, en el que debía recordar un secuencia de 7 notas en determinado orden y repetirlas. Sé que pude haberlo logrado, pero habría tenido que usar fuerza bruta y poco ingenio, además de mucho tiempo, pues la verdad mis aptitudes musicales son bastante pocas.
De la segunda vez que mariconeé sí me arrepiento gachamente. La cosa es que ya era el meritito final y mi ansiedad por terminar el juego ya era mucha.
Y como les platico, primero sentí que la vida se me iba en resolver ese condenado acertijo y cuando descubrí cómo resolverlo me sentí pendejísimo.



martes, 13 de septiembre de 2011

Maquinario


En toda mi vida he jugado a lo mucho tres juegos de aventuras point and click, no sé si porque simplemente no son lo mío o si porque no he tenido la oportunidad. Pero cuando vi por primera vez imágenes de Machinarium supe que tenía que jugarlo o un dinosaurio ninja vendría a asesinarme. Anden al sitio del juego picándole a la imagen para que entiendan lo que digo.


Empecé a jugarlo hace dos semanas, no he avanzado casi nada porque lo juego en intermitencias muy pequeñas y muy distanciadas. Es que no sé cómo jugarlo. No que no entienda el procedimiento para avanzar, o que el gameplay sea difícil de entender. Es que, éticamente y emocionalmente no sé cómo jugarlo. Sí sí, me clavo mucho con estas cosas, pero qué puedo decir, así soy.
Al menos lo explicaré.


Emocionalmente. Yo tiendo a relacionar mucho la atmósfera y el género del juego con los sentimientos y los antojos. De esta forma, al saber qué tipo de sentimientos activa determinado juego, puedo saber más acertadamente de qué tengo ganas de jugar.

A veces uno se siente agitado, excitado, intenso. A veces uno quiere jugar algo con un ritmo rápido, acción, satisfacción inmediata.

A veces uno se siente contemplativo, sensible. A veces uno quiere jugar algo transmitivo, significativo.


Las veces que he jugado Machinarium han sido cortas porque me pongo muy ansioso. La naturaleza del género, de estar pique y pique a ver qué pasa, parece activar un cosquilleo que no puedo ignorar. Una picazón que no me deja quedarme quieto en mi asiento, que no me deja estar tranquilo y analizar la situación en paz.

No estoy seguro por qué me pasa esto, he jugado docenas de juegos de estrategia, de puzle, RPG. Sé que tengo la paciencia y la paz espiritual (oi nomás) necesaria, pero en Machinarium nomás no.

Se me ocurrió que sería buena idea jugarlo mientras comparto mi atención con otra actividad. Pero aquí viene el otro adverbio: Éticamente:

Escuchar música o algún podcast me vino a la mente, pero al hacerlo dejaría de escuchar los efectos sonoros y la música del juego. Cambiaría totalmente la cosa: seguro todos han leído un libro mientras oyen música, saben que a menos de que el libro te tenga absolutamente enganchado, la música alterará ligeramente tu percepción de lo que lees. Me viene a la mente una película de humor negro en cuya delicada construción traza la línea entre lo que es trágico y lo que es gracioso.

Así que me cuestiono mucho esa opción. Otra opción es jugarlo mientras como, pero maniobrarme entre computadora y comida no es una buena idea cuando le quiero poner especial atención a alguna de las dos. Por otra parte, tomar algo caliente suena bien. Un chocolate caliente o un té. Parece que esa es la solución, mas no puedo estar tomando algo siempre que quiera jugar ¿o sí?

Algo que noté el otro día es que jugarlo mientras alguien más observa funciona. Por obvias razones no me puedo fiar de este método.


Pensar en estarle faltando al respeto al juego que juego es algo que noséporquéchingados siempre tengo en mente, sé que está de qué pedo contigo, güey, pero qué le va uno a hacer.


Iré a comprar una caja de galletas y una de té.