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miércoles, 24 de abril de 2013

La Edad de los Imperios Dos Alta Definición

       Dicen que la ignorancia es felicidad. El único juego de real time strategy que he jugado con dedicación en toda mi vida es Age of Empires 2.* Dicen que no es el mejor; dicen que StarCraft está mucho mejor balanceado; dicen que en Warcraft haces en 10 minutos lo que en AoE te toma 30. Jamás sabré si eso es verdad.
*No contando juegos de tower defense.



       Ni siquiera sabré si AoE2 es un buen juego para competir, o qué tan amplía es la gama de opciones que ofrece comparado con otros títulos.  No importa. Lo que sé y siempre sabré es que es un juego bueno. Genuinamente bueno. Quizá como mujer árabe que vive feliz siendo oprimida porque no conoce nada mejor, pero sigo jugando Age of Empires con gran alegría.
       Mis recuerdos sobre el juego son importantes. AoE2 llegó a mi vida como a la de muchos otros adolescentes mexicanos: a través de una recomendación del primo, un disco pirata y una lista de trucos. Su arraigo a nuestra burda tradición videojueguil de entonces fue tan importante como lo fue King of Fighters en las omnipresentes maquinitas. Mis recuerdos sobre el juego sí que son importantes. ¡Sin embargo! Declaro con palma en pecho que mis motivaciones por retomar el juego no provienen de la nostalgia, sino de un sentimiento de inconclusividad. Desde hace año y medio declaraba mis anhelos de retomarlo, pero resistí la tentación. Estas ganas de jugarlo otra vez nacen de saber que nunca lo jugué bien, de que usaba códigos para obtener recursos gratis, de que nunca pasé una campaña en una dificultad merecedora, de que tristemente, nunca aprendí a jugarlo de verdad. La diferencia entre perseguir el balón y saber jugar fútbol.

       Hace dos semanas unos camaradas míos y yo nos planteábamos la idea de volver a las andadas imperiales y jugarnos unas retas. Aprovechando que yo tengo los discos originales, lo intalamos en las computadoras, practicamos y nos enfrentamos. Nos calló la amargura cuando tuvimos problemas técnicos para instalarlo y demás. Miren que yo no creo en dios, pero a veces lo dudo. Apenas estábamos buscando alternativas para solucionar nuestro problema cuando me vengo enterando que sacaron en Steam un port del juego en HD. Que sea en HD es lo de menos, pero Steam es la mejor interfaz de videojuegos del mundo, y que esté ahí hace todo doce veces más fácil.

Que se arme.


sábado, 3 de septiembre de 2011

Edad Imperial


Hoy puse una repisa en mi cuarto (qué divertido es usar un taladro) para poner mis juegos y películas encima. Después de quitar el chinguero de películas de su ahora antiguo hogar encontré, debajo de una gruesísima capa de polvo, el único juego en disco original para PC que tengo. Age of Empires II, con su respectiva expansión, The Conquerors.

¿Saben por qué estoy escribiendo esto? Para no ponerme a jugarlo. De verdad tengo miedo.

Veo la cajita, leo la descripción, miro la imágenes. Una llave en mi cerebro se abre y sale un torrente de recuerdos. Es que No Mames. Está Bien Perro. Nomás por encontrarlo lo instalaría en esta computadora y me pondría a jugar inmediatamente.

Pero la jodona vocecita. Ah, y no me malentiendan, no me refiero a la vocecita que me dice que debo trabajar y ayudar a comunidad, hacer cosas de bien en lugar de jugar videojuegos. No, claro que no. Yo esa no la tengo. La mía más bien se preocupa de que deje de jugar otros juegos, que deje de leer otros mangas, que deje de mirar otras películas. La lista de pendientes de ver y la de jugar crece de la siguiente manera: en lo que acabo un juego (veo una película [o termino un manga {o novela gráfica, guaréver}]) dos más se agregan a la lista, así que nunca acaba. Y qué bueno la verdad. Yo sé que si caigo en la maligna tentación de darle otra oportunidad a Age of Empires II no voy a acabar Machinarium, no voy a terminar de leer Vagabond, y no terminaré de ver la filmografía de George Romero.


He tenido fuerza, pero sólo porque no hay nada más fantabuloso que robots, samuráis y zombis (bueno quizá un extraterrestre motociclista hechicero), mas sé que tarde o temprano mi fuerza flaqueará y me adheriré a las teclas intentando terminar la campaña de Barbarroja en Difícil y haciendo experimentos como enfrentar a un elefante de guerra contra 30 lobos salvajes.


Que este blog sea testigo fiel, y que cuando el momento de regresar a los imperios llegue, las docenas de horas que pasé en ellos serán acompañadas de agradables narraciones al respecto.


Ah, y que ya salió uno nuevo: